9 de octubre de 2014

Escucha y espera

Soplo de polvo gris
seco, amargo, tentador.
Sangre sin papel
donde derramarse.

Profundos surcos
en la piel quemada.
Vieja sal de mar,
viejo marinero de sal.

Ese que te habla ahí
parado como siempre
tragando su seca fé
mientras cruje la madera.

Oye los mismos gritos
oye los mismos tambores
que te impulsaron a dar
algo rojo desde adentro.

Espera,
no espera más.